Resumen de Octubre y bici nueva.

Siguiendo la línea de las últimas entradas, he de decir que… ¡¡SIENTO NO ESCRIBIR TAN A MENUDO!! Aunque la verdad, viendo los comentarios no sé quién lee esto.

En fin, ahora mismo estoy en medio de un trabajo bien gordo para una asignatura, y lo que es vivir solo te deja poco tiempo para escribir y mucho para descubrir nuevas experiencias, así que, y esta vez va en serio, el próximo fin de semana  que estaré en Suecia (y tendré conexión de internet a todo gas) subiré dos o tres posts contando mis idas y venidas, y subiré fotos a Flickr (que tenéis el enlace en la columna de la derecha).

En estos 2 meses fuera de casa que llevo he visitado Düsseldorf, Bonn, Münster, Essen y Amsterdam. Encontramos una oferta muy buena para volar a Göteborg, así que vamos a celebrar muchas cosas buenas visitando lagos y castillos suecos. Que no sabía que allí tenían de eso, estos escandinavos siempre me sorprenden. Os contaré más cosas de los viajes desde allí.

Por lo pronto, una actualización en toda regla es que tengo bici nueva y ahí la tenéis. Tengo que ponerle nombre, que aquí somos mucho de eso. La que me dejó Maggie me venía grande y no me atreví a biciclear con ella (10 años o más sin montarme a una), así que me propuse buscar una talla S en el mercado de los sábados. Encontré varias en un puesto sospechoso: por turco (no busquéis racismo alguno en mis palabras, es que iba preavisada por un amigo), por bicis viejunas, etc. Aquí las bicicletas no tienen frenos traseros, sino que tienes que hacer juego de pedales y apretar el delantero para ir frenando. Tampoco tienen cambios, normalmente, así que no me terminaban de convencer. Me vendía una plegable por 40€, y otras que tenían algún defectillo por 30€, que hay que ser jeta para no venderlas arregladas o más baratas. A la vuelta, vi una señora que vendía sólo una bici (creedme que aquí venden de todo, tengo que hacer un día fotos), y que pedía 45€ por ella, la cesta, el candado y una funda de gel para el sillín. Paco y yo hablamos con ella, intentamos regatear (los cambios de los piñones no funcionan) pero la señora alemana no se bajaba de la burra, y al final sólo conseguimos una rebaja de… 2€. Como Paco se queda la bici de Maggie, me pagó 20€, así que 23€ por una bici que me viene bien y que YA HE USADO como una campeona en el país de las bicis para gigantes, está más que estupendamente.

Otros aspectos de interés es que con el cambio de hora es de noche desde las 17:30 de la tarde; en casa el ascensor no funciona desde el viernes, así que habré subido lo equivalente a un bloque de 80 pisos en lo que llevamos de fin de semana; y que soy toda una cocinicas, diré con orgullo que creo haber heredado los genes de la mamma. Ah, y que la lavadora ya no me la juega. CHÚPATE ESA, MÁQUINA DEL AVERNO.

Tchüss!

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